Hace ya tres años que disfruto de la frescura, y desparpajo pop de Quant. De sus diáfanas melodías, sus coloristas portadas y sus pegadizos estribillos, de intachables reminiscencias sesenteras. Me crucé con ellos, casi sin querer, en esa estupenda web llamada Pop thing, y desde ese momento ya no pude perderles la pista. En sus maquetas, colgadas en su web para el disfrute general, siempre encontré destellos de aquel añejo pop al que nunca pude resistirme, y al que ellos veneran con bastante acierto, exclamando que adoran a los Beach Boys, Teenage Fanclub, Elvis Costello, Rubinoos el sonido Motown… y que quieren conseguir la canción pop perfecta. Y doy fe de que andan muy cerca de ello en este vitalista primer LP, titulado New adventures in Full Colour, que se autoeditaron y lanzaron a la calle en febrero de este 2009.
Catorce temas de pop por la cara, sin dobleces ni pretensiones, directos, y tatareables desde principio a fin, moldeados bajo los viejos e infalibles cánones de la epoca dorada del pop, e impulsadas con grandes dosis de entusiasmo. Ese entusiasmo tan necesario en la música y tan olvidado en muchas de las vacuas producciones de hoy en día. Ese entusiasmo que fluye, y se transmite de un modo natural cuando uno disfruta con lo que hace, y cuando sientes lo que tocas.
Quant son un grupo gallego, de El Ferrol, liderado por un alquimista del pop, que responde al nombe de Óscar Quant, guitarra, teclado y voz del grupo, al que acompañan, Alberto Amigo en el bajo, Rubén Coca con la guitarra, y Miguel Fuentes a la batería, según leo en esta interesante entrevista, que le hacen en la web de Netclub. Cantan principalmente en inglés, y aunque no quieren encasillarse como un grupo de pop sesentero o de revival, saben manejar como pocos los registros del buen pop de toda la vida, tal y como se aprecia en este New adventures in Full Colour, donde encontramos aceleradas píldoras de melódico pop nuevaolero, con coros arrebatadores y llenos de “eyeyeysss”, como Hey Mr.Dj drop the needle, Dollar in her eyes, Girsls, Girls, Girls, y ¿Sabes guardar un secreto?, deliciosos acercamientos al pop post-sicodélico como We´ll make you smile, Cloudless sky on winter solstice, Marta, it won't last long y Tell your mama(casi, casi, mis favoritas del disco), guiños a los Brincos en gallego como Ninguen parece escoitar, y dulces medios tiempos orquestados y en francés, como Ta liste des amitiees brises.
Todo un soplo de aire fresco en estos tiempos que corren. Venga, no te lo pienses más y acércate por su web, para escucharlo, descargarte gratis o comprar por 5€ este refrescante disco de pop por la cara.
Hay una extraña y nostálgica belleza otoñal, revoloteando alrededor de esta onírica colección de canciones, conformadas bajo el exquisito patrón de la psicodelia pop más barroca. Aquí no hay excesos lisérgicos, ni estridencias disonantes, sino más bien luminosas melodías de aparente sencillez, envueltas en cuidadas armonías vocales y preciosos arreglos con cuerdas, pianos, flautas, oboes, clarinetes y hasta algún sitar. Algo así como si envolviéramos el majestuoso sonido de Burt Bacharach bajo un colorido manto de flower power. Toda una pequeña sobredosis de emociones sonoras, que sin lugar a dudas acrecienta cada vez más mi profunda debilidad por el caleidoscópico pop de la segunda mital de los 60.
Este disco quizás podría ser la perfecta banda sonora de una de esas geniales películas de Black Edwards de comienzos de los 60, con su melodioso enfoque e irresistible mezcolanza de elegantes ambientes sonoros. Un placentero brebaje de irresistibles instrumentales que giran alrededor del jazz de las big bands, la bossanova, y el swing, con algún toque latino, repleto de standars (que en su mayoría un servidor no conocía), y que este sorprendente combo brasileño de los 60, “HelioMendes - Seu piano - seu conjunto”, liderado por el pianista y organista, Helio Mendes, interpreta con una inusitada calidez y frescura.
Seguro que después de escuchar esta joya te surgen dudas parecidas, porque en este
Hay discos que se adueñan irremediablemente de ti, gracias a su aparente factura liviana, a su frescura inusitada y a su sorprendente poder adictivo. Discos vacíos de pretensiones pero repletos de emociones, que transpiran entusiasmo por los cuatro costados. Discos como este espléndido
The end of the rainbow
Si, lo sé, este es uno de esos discos a los que no puedo ni quiero resistirme. Uno de esos discos que siempre tendrán un hueco en mi discoteca. Un perfecto compendio de ese pop añejo, algo nostálgico y de rancia autenticidad, que tanto nos gusta por aquí. Esa clase de discos donde las guitarras se tornan otoñales, mientras desmenuzan embaucadoras melodías, arropadas por un mínimo de acertados arreglos: unos teclados, algún pellizco de hammond y pequeñas dosis de elegantes cuerdas.
Sin duda este 