La Coctelera

Sensaciones sonoras

Melodías de ayer y de hoy, que pululan entre el pop más rabioso y melódico, el soul más emocionado y salvaje, el jazz más groovy e intimista, la bossa más elegante y la electrónica más placentera.
Opciones:

22 Junio 2009

¿Quién puede resistirse a cosas como ésta? Yo no, desde luego. Sólo hay que escuchar esos suntuosos primeros acordes, de ritmo tan contagioso, magistralmente dominados por esos bellos arreglos de cuerda, y ese lastimoso y tierno aullido que nos deja el gran Ronald Isley, para darnos cuenta que estamos ante algo grande, muy grande. Perdona, pero déjame que lo diga muy alto. Este My love is your love que los Isley Brothers grabaron para Motown en pleno 1967 ¡es una auténtica maravilla! ¡ Algo realmente fascinante !

¿Cómo es posible que esta gozada quedara casi oculta en ese oscuro disco de descartes titulado Tamla Motown Presents The Isley Brothers, que Motown lanzó al mercado una vez que la banda dejó el sello de Gordy a finales de 1967? ¿Cómo es posible que ese fantástico vocalista llamado Ronald Isley no esté en boca de todo el mundo como uno de los más grandes y excitantes cantantes de soul?

Seguro que después de escuchar esta joya te surgen dudas parecidas, porque en este My love is your love resplandece con una violencia casi dañiña la más pura esencia del sonido Motown, ya que es un soberbio ejercicio del soul más elegante, y vivaz, pletórico de emoción. Un tema que firman a medias dos monstruos sagrados del sello, Ivy Jo Hunter y Stevie Wonder, que fue grabado en Agosto de 1967, y que sin duda está a la altura de esas dos gemas imprescindibles del sonido Motown, grabadas previamente por los Isley Brothers, como This Old Heart of Mine o I Guess I'll Always Love You, y que he descubierto gracias a esas fantástica recopilación denominada Tamla Motown Connoisseurs, muy en la línea de la ya comentada A cellar full of Motown!

No sé, pero creo que definitivamente uno de los más grandes misterios de la música soul es el poco partido que el señor Berry Gordy y su sello, Motonw, supieron sacar a una banda tan genial y excitante como los Isley Brothers.

19 Mayo 2009

Hay discos que se adueñan irremediablemente de ti, gracias a su aparente factura liviana, a su frescura inusitada y a su sorprendente poder adictivo. Discos vacíos de pretensiones pero repletos de emociones, que transpiran entusiasmo por los cuatro costados. Discos como este espléndido Soul vacation de Lukas Sherfey, donde el pop, y el soul de trazos finos, conforman una vez más una perfecta y radiante sintonía de bulliciosas sensaciones.

Sensaciones impregnadas de un ligero tono nuevaolero con cierto regusto mod, que me retrotraen a aquellos añejos años 80, donde los fantásticos Truth y los primeros Style Council de nuestro admirado Weller ya hacían discos como éstos, repletos de adictivas melodías pop, e irresistibles estribillos, modelados bajo los parámetros del efectivo y pegajoso sonido Motown. Una conjunción que acompañada de las necesarias dosis de entusiasmo e inspiración, da como resultado pequeñas joyas del calibre de las que se incluyen en este disco.

Canciones que entusiasman e incitan a bailar, como esas rompedoras I won’t be crying, Spend my days, Broken hearts, I will Give my Heart to you, y Soul Vacation, que tan brillantemente abren el disco. Rotundos y elegantes temas de ajustados pero efectivos arreglos, de teclado y viento, con un poderoso tratamiento vocal , llenos de guiños a ese soul clásico que tanto nos gusta a nosotros, y a este músico danés de orgullosa ascendencia mod. Un arranque irresistible que se toma un respiro con esa aceptable balada, algo lánguida, que se titula Will you love me when it rains, pero que inmediatamente recupera el pulso con esos intensos medios tiempos titulados The Loving y Your healing, donde el pop-soul que caracteriza este disco vuelve a brillar con luz propia. Un brillo, que sin duda aumenta su intensidad, y en esto los vientos tienen mucho que decir, con esa pequeña maravilla de pop-soul (de nuevo esta palabreja) que se llama Your love is making me stronger, que podéis oír en el vídeo y que es uno de mis temas favoritos de este disco, que finaliza de una forma algo más pausada con dos bonitos medios tiempos, Was it love y Summer has left too, este último un delicioso lamento de corte acústico.

Lukas Sherfey ya nos había sorprendido con la que fue su anterior banda, los enérgicos y anfetamínicos The Movement, muy en la línea de los Jam, de los que ya hablamos por aquí, pero sin duda ha sido en este disco donde hemos acabado de descubrir a un personaje a seguir, con el talento necesario para hacernos disfrutar hoy en día con un sonido que nunca morirá.

Sin duda, este Soul vacation, del que también habló por aquí nuestro amigo Modgeneration, ha significado una de las sorpresas más gratificantes con las que me he topado en los últimos meses. Un excitante ejercicio de nostalgia sonora, que sigo disfrutando como el primer día, y que me ha devuelto por unos instantes a aquellos gloriosos días de mediados de los 80, tan llenos de música, conciertos, gabardinas, y parkas. Si te ha interesado lo que has leído, no dejes de escuchar los cortes de este disco en su My Space o página web. Seguro que no te defraudará.

¡ Venga, que alguien se decida a traerlo por Madrid !

6 Mayo 2009

The end of the rainbow es una exquisita propuesta de envolvente escapismo sonoro, diseñada alrededor de los trazos más delicados de eso que llaman “easy listening”, “lounge music”, o “chill out”. Un embriagador artefacto musical que desprende una cautivadora fragancia melódica. Un radiante arco iris de sensaciones sonoras, sugerente y persuasivo, cuyos destellos revolotean sinuosamente entre dúctiles y evocadoras melodías.

Sin duda sorprende la bella amalgama de sonidos e influencias sobre la que se ha conformado este disco, que abarcan desde el lado más exótico de easy listening de los 60, a la bossa, el swing, o el cool jazz, y que nos recuerdan seductores ambientes del pasado, generados por maestros como Henry Mancini, Ennio Morricone, o Lalo Schifrin.

Un disco de belleza espectral, un tanto crepuscular, modelada por este peculiar personaje, productor y dj belga, de amplio bagaje en el mundo de la música lounge actual, más relajada y embaucadora, que responde al nombre de Monte la Rue. Un productor, que ya nos sorprendió gratamente con esa elegante recopilación de lounge burbujeante y sofisticado llamada Lounge Deluxe, y que ahora vuelve a embriagarnos con esta excelente colección de ensoñadoras sintonías de envoltura electrónica, que lo mismo te sumergen en una axfisiante y polvorienta atmósfera de un inquietante western, aunque eso sí, llena de sensualidad, como la que desprende In the mood, para a renglón seguido trasladarnos sin previo aviso, a tórridos escenarios de glamour espumoso, como los que sobrevuelan la sinuosa Champagne breaffast, o a esas otras paradísiacas playas de tonos ocres y placeres innombrales que se esconden bajo las melodías de Malibu Marina, Key lime pye, o Butterfly belly, donde la bossa revolotea seductoramente.

Ambientes sugerentes para tiempos difíciles. No lo dudes, si estás aburrido de escuchar siempre las mismas propuestas, este puede ser un buen punto y aparte para adentrarte en otros sonidos. Degústalo en la web de Monte La Rue, y saca tus propias conclusiones. Ya me contarás...Puedes descubrir una interesante reseña de este disco en United Recordings

1 Abril 2009

Es todo un arrebato de frescura pop, o rock o como quieras llamarlo. Es un aguijonazo en la columna vertebral de tus emociones. Un lamento indescriptible que se retuerce al compás de una guitarra endiablada, que se alborota sin previo aviso. Un encontronazo rotundo e inesperado con la belleza de lo más simple y directo. Una explosión melódica en el corazón del caos. Es la canción que ahora no se me va de la cabeza, y que te estaría tatareando 24 horas al día, 365 días al año. Son Teenage FanClub y su maravilloso What You do to me. ¿Porqué narices tardaría tanto en dedicaros más tiempo? Esto es una auténtica gozada, que irrumpió en las ondas en 1991 dentro de su LP Bandwagonesque. Simplemente, irresistible.

What you do to me...
I know, I can't believe
There's something about you
Got me down on my knees.

What you do to me...
I know, I can't believe
There's something about you
Got me down on my knees.

What you do to me...
What you do to me...
What you do to me...
What you do to me...


What you do to me...
I know, I can't believe
There's something about you
Got me down on my knees.

What you do to me...
I know, I can't believe
There's something about you
Got me down on my knees.

What you do to me...
What you do to me...
What you do to me...
What you do to me...

What you do to me...
What you do to me...
What you do to me...
What you do to me...

26 Marzo 2009

Si, lo sé, este es uno de esos discos a los que no puedo ni quiero resistirme. Uno de esos discos que siempre tendrán un hueco en mi discoteca. Un perfecto compendio de ese pop añejo, algo nostálgico y de rancia autenticidad, que tanto nos gusta por aquí. Esa clase de discos donde las guitarras se tornan otoñales, mientras desmenuzan embaucadoras melodías, arropadas por un mínimo de acertados arreglos: unos teclados, algún pellizco de hammond y pequeñas dosis de elegantes cuerdas.

The Kundalini Target es un disco evocador, pausado, y tierno, donde priman los medios tiempos, y en el que Cradock nos muestra con absoluta naturalidad esa felicidad personal y profesional que le rodea, y anima a realizar discos como éste. No hay urgencia, sino intensidad y emoción. Una pequeña joya, que el menor de los Gallagher ha comparado con el imprescindible All Things Must Pass de George Harrison, y que no deja de ser una estupenda colección de canciones pop, con una respetuosa arraigambre “sixty”. El perfecto eslabón que aglutina su intensa carrera al frente de su banda, los excitantes Ocean Colour Scene, con sus memorables colaboraciones, tanto en disco como en directo, junto al siempre imprescindible Paul Weller, y que nos demuestra su tremenda valía como músico, ya que produce, compone, interpreta y toca todos los instrumentos en todos los temas del disco, con la excepción, en cuanto a la composición, de la que es para mi la gran sorpresa de este LP, la versión que Cradock se marca de ese oscuro tema de Gerry Goffin y Barry Mann titulado Something Better, que Marianne Faithfull interpretó en aquel Rock & Roll Circus, que los Stones protagonizaron en el 69. Excepción, a la que hay que sumar, la guitarra de 12 cuerdas que Paul Weller toca en esa ensoñadora y acústica You Paint your picture, un tema que no desentonaría en absoluto en el reciente 22 dreams de Weller.

Sin duda este The Kundalini Target, publicado en Febero de este 2009 por el sello Moseley Shoals Records, es el disco que esperaba de Steve Cradock, desde que supe de su inminente existencia gracias al blog de Modgeneration, Ritmo, Soul y Otros Modernismos. Un exquisito bocado sonoro que acrecienta las ganas que un servidor tiene de degustar el nuevo trabajo de Ocean Colour Scene, y que nos deja canciones tan redondas como Running Away, Beware of falling Rocks, On and on, The Apple, Still Trying, It’s transcendental o esa fantástica The Clothes They Stood Up In, uno de mis temas de cabecera de los últimos tiempos, tan deudora de los fantásticos Kinks o Small Faces, canciones que podrás escuchar casi en su totalidad en el My Space de Cradock.

Estamos de enhorabuena. El espíritu de Ronnie Lane sigue vivo con discos como éste.

17 Marzo 2009

Soul es la palabra. Y una auténtica explosión de soul en su estado más puro y primigenio, es lo que se produjo aquella noche de 1963 en el Harlem Square Club de Florida en 1963. Una apoteosis total de poderío vocal e interpretativo a cargo del que posiblemente sea el vocalista más grande que nos ha dejado la música soul, Sam Cooke, acompañado para la ocasión por una banda completamente entregada.

Hacía tiempo que no lo escuchaba, y el otro día, casi por casualidad, ojeando discos en Escridiscos, una de mis tiendas favoritas del centro madrileño, me topé con él y no pude resistir la tentación de atraparlo entre mis manos, y escudriñar minuciosamente cada detalle de su portada y contraportada. ¡Vaya pedazo de disco! Chain gang, Cupid, Somebody Have Mercy, Having a Party,Bring It on Home to Me, Twistin' the Night Away, It's All Right/For Sentimental Reasons...¡Que repertorio!

Pero claro, no era para menos, Cooke en el 63 ya había dejado atrás un buen puñado de grandes LPs, Sam Cooke, Twistin' the Night Away, Mr. Soul, Night Beat entre otros, y había alcanzado el éxito con casi todos los temas incluidos en este disco, además de algunos otros como Wonderful world y You send me.

Pero sin duda, al margen de la calidad de los temas y su maestría vocal, lo que más me fascina de este disco es la energía, la emoción y el desgarro con el que Cooke desgrana cada uno de los temas, todos interpretados con un punto más de agresividad, y ritmo que el que presentan sus exitosas y fantásticas versiones de estudio. Los fraseos casi gospel con los que enlaza los temas, y con los que capta la atención de los presentes. Su complicidad y comunión con el público. La delicadeza y sensibilidad con la que abre ese tremendo medley que incluye It's All Right y For Sentimental Reasons, y la intensidad con la que lo interpreta. El desparrame vocal que impregna a ese fantástico Somebody have mercy, y el increíble comienzo y desarrollo de Bring It On Home to Me. Realmente glorioso. Lo que hubiera dado por estar allí. El soul estaba creciendo y alcanzando su máximo esplendor, y Sam Cooke era uno de los principales causantes de ello.

Curiosamente esta joya, aunque fue grabada para publicarse en el mismo 63, como un disco en directo que se titularía One Night Stand, finalmente tardó 22 años en publicarse, ya que RCA, lo acabó editando en 1985, tras el éxito de la reedición del single Wonderful worl. Cosas de las discográficas. Venga, escúchalo, y luego dime que realmente no te gusta el soul. Do you like soul music?

12 Marzo 2009

Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena. A Mother Earth siempre los traté de lejos, con cierta distancia, a pesar de que grabaran para el sello británico Acid Jazz, un sello que seguía con cierta expectación a comienzos de los 90, gracias a los discos de la James Taylor Quartet y Corduroy, entre otros. Pero sin embargo, por una u otra razón nunca llegué a hincarle el diente a niguno de sus discos. Sabía que su sonido era potente, por alguna versión suya de los Small Faces, que había escuchado, y que no eran precisamente el típico grupo del sello, que se alineaba con aquella etiqueta de acid jazz, tan de moda por aquellos días. Y desde luego, lo que nunca pude imaginar es el impacto que me ocasionaría tantos años después esta pequeña maravilla que se titula The people tree. Amigos, ¡lo que me estaba perdiendo!

Sin duda, una pasión intensa aunque contenida desborda cada uno de los surcos de este disco, que parece la encrucijada perfecta entre el funk, el folk y el rock. Un encontronazo apoteósico entre los Small Faces, Traffic, Sly & The family Stone y Curtis Mayfield, donde los guitarrazos se retuercen sombreados por un envolvente, más que chirriante hammond, entre adictivos medios tiempos de contagioso ritmo funky, y voces apasionadas, que sin embargo dejan algún resquicio para sorprendernos con algunas espléndidos ejercicios de lastimoso soul de aires folkies, como las deliciosas Jesse, y Apple Green que son de lo mejor del disco. Aunque eso si, sin olvidarnos de esos espléndidos e intensos medios tiempos, que aunque parecen desarrollarse perezosamente mantienen una intensa pulsión emocional, como Institution man, The people tree, Time of Future, Saturation 70, Stardust bubblegum o la exagarada A trip Down Brian Lane con sus 11 minutos de requiebros funkies. Una inesperada joya musical, con apariciones estelares de Paul Weller, James Taylor y la maravillosa vocalista Shauna Green, donde no faltan, ni los acertados temas para bailar sin remisión, como Illusions, y Mr Freedom, y que podría ser el perfecto eslabón perdido entre otras dos maravillas de los 90 como son Wild Wood, de Paul Weller, y Moseley Shoals, de Ocean Colour Scene. Si queréis conocer más detalles sobre el grupo, su discografía, las letras del disco y un sinfín de cosas más, os recomiendo encarecidamente que os paséis por la web oficial del grupo preparada por Alan Bond. Sin duda, tras este maravilloso disco, una de mis prioridades hoy en día es seguir escuchando el resto de su discografía, que ya os adelanto, promete bastante.

Escucha Institution man

2 Marzo 2009

La he escuchado cientos de veces, y ahí sigue tan fresca y poderosa como el primer día que la escuché, con su ritmo sinuoso, sus perfectas armonías vocales y ése lánguido y delicado desgarro, que desprende su elegante y pegajosa melodía. Fue una de mis primeras experiencias con el beat británico de los 60, y aún hoy me sigue emocionando como en aquellos días. Se publicó en 1965, y fue el tercer single, que esta fantástica banda británica, denominada The Zombies, grabó para el sello Decca. Una pequeña maravilla pop, compuesta por Rod Argent, que curiosamente fue ninguneada en las Islas Británicas, donde no pasó del puesto 42, aunque sin embargo si alcanzó el éxito que merecía al otro lado del Atlántico, en los Estados Unidos, donde llegó hasta el puesto número 6 en las listas de la época, y que según comenta Spencer Leigh (comentarista de la BBC), en las notas de contraportada de la recopilación de See For Miles, The Zombies / Singles Collection (A-B sides) podría ser una de las canciones más negativas de la historia de la música pop, al citar más de 70 veces la palabra "No" en menos de 2 minutos. Curioso para un tema de tanta belleza.

Pero, bueno, al margen de bromas, creo que este fantástico Tell her no, es una perfecta demostración de que The Zombies fueron algo más, que una de las muchas bandas beat, que poblaron el Reino Unido en la primera mitad de los 60, ya que incluían en su sonido beat, que yo tacharía de pop exquisito, de un novedoso piano eléctrico, que dotaba a sus canciones de una elegancia sonora fuera de lo común para aquellos días. Sin duda, The Zombies deberían estar catalogados entre los grandes de la época, dotados como estaban de una sensibilidad especial para esculpir bellos retazos de exquisito pop, con un excelente vocalista, Colin Blustone y una inspirada pareja de compositores, Rod Argent y Chris White, que entre el 64 y el 67 grabaron para Decca, 2 LP's, diez single's y varios ep's, que están entre lo mejor de la época, y entre los que destacan sus composiciones originales, estupendas canciones, rebosantes de perfectas melodías, acompañadas de un manto de teclados, y unas perfectas voces, con un sonido muy típico y propio, fácilemente identificable entre el resto de grupos, que por aquellos días hacían beat. Temas a los que tenemos que sumar esa obra maestra de la psicodelia pop, que grabaron para el sello CBS en 1968, que responde al nombre de Odessey and Oracle, y de la que tan bien nos hablaban  en En busca del vinilo perdido.

Tell her no - The Zombies

And if she should tell you "come closer"
and if she tempts you with her charms

tell her no no no no no-no-no-no
no no no no no-no-no-no
no no no no no
don't hurt me now for her love belongs to me

and if she should tell you "come closer"
and if she tempts you with her charms

tell her no no no no no-no-no-no
no no no no no-no-no-no
(don't take her love for your arms)
no no no no no
don't hurt me now for her love belongs to me

i know she's the kind of girl
who'd throw my love away
but i still love her so
don't hurt me now, don't hurt me now

if she tells you "i love you"
just remember she said that to me

tell her no no no no no-no-no-no
no no no no no-no-no-no
(don't take her love from my arms)
no no no no no
don't leave her now for her love belongs to me

Fuente: musica.com

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